Difícil es hoy por hoy, entre el común de los mortales, imaginar un mundo ausente de poder. Las fanfarronadas y el discurso ególatra del hombre fuerte que gobierna el mundo parecen estar a la orden del día. Poder, jerarquía. Dos conceptos que van ligados y se da por hecho el conocer su significado. Tan implícitamente cala la explicitud del discurso propio de los ejes vertebradores que dan sentido al gran conglomerado de la sociedad capitalista, que poco se profundiza en el sentido de los términos. El discurso en sí mismo ya de por sí se da por natural: La naturaleza humana es así, plantear cualquier alternativa es utópico. La economía —toda ella sin distinción nos hacen creer— va ligada al sistema de producción capitalista. El ser humano es ‘‘un lobo para el hombre’’. Mucho se dice, poco se piensa. Para comprender pormenorizadamente el mundo se hace necesario categorizarlo y sistematizarlo, ahí es donde cala precisamente ese discurso de legitimar la jerarquía como a...