He leído a unos cuantos hegelianos criticar el carácter especializado de las ciencias tomándolo como una debilidad cuando esa sería precisamente su mayor fortaleza: concreción, sistema de conceptos definidos, aplicación de metodologías, etc. Creo que esto viene del deseo de unificar los conocimientos y superar esa miopía que le achacan al proceder científico. Ellos proponen su dialéctica como un grado de conocimiento mayor. Los marxistas más apegados al hegelianismo realizan esta misma crítica estableciendo un paralelismo con la división social del trabajo, pero esto merece un capítulo aparte.
La aspiración de unificar conocimientos es legítima, pero en el hegelianismo lo llevan a un nivel de misticismo que la hace prácticamente inútil e imposible. Para empezar, ignoran que las disciplinas científicas y sus metodologías ya se combinan para producir nuevos conocimientos, y no viven necesariamente aisladas las unas de las otras.
En segundo lugar, en muchas ocasiones cuando definen toda la dialéctica de contrarios lo único que hacen es interpretar de manera vaga fenómenos que son de hecho muy distintos. Por ejemplo: ¿La oscuridad y la luz son estrictamente contrarios? ¿La muerte y la vida son estrictamente contrarios? Culturalmente lo hemos asumido así. Digamos que en el último ejemplo, lo contrario a la vida es la ausencia de vida o aquello que provoca la muerte. ¿Dónde esta la dialéctica? ¿En la bala reventando un órgano vital? ¿En las infecciones? ¿En un ente material que tiene un efecto material sobre otro ente material? Entonces no es dialéctica, son simple y llanamente causas y efectos materiales, reales. Aun aceptando este ejemplo, no sería válido para la oposcion luz/oscuridad. Porque la oscuridad no es causada materialemente por otro ente, es simple y llanamente, que no hay un cuerpo que irradie dicha luz o que hay una barrera física que la absorba. Entonces ¿Cuál es el contrario? ¿La ausencia de luz? ¿El muro que absorbe la luz? No hay dialéctica, hay causas y efectos. Sé que los hegelianos más sofisticados me reprocharían que en realidad esto es algo más profundo que no entiendo. Que lo demuestren pues sus propios seguidores, porque si cada vez que hablan de dialéctica utilizan este tipo de ejemplos, lo único que veo es un juego mental con el que epatarse.
El tercer punto, y me parece más interesante, es que es materialmente imposible que un cuerpo conciba/perciba todo bajo una misma totalidad, por el hecho de que somos finitos, materiales, limitados, y moldeados por la selección natural y la evolución. Eso no significa que no podamos ampliar el conomiento. Es más sutil. Singifica que no es posible pensar todo a la vez, someterlo todo bajo una misma visión o intuición. Por esa razón, los hegelianos en realidad lo que están haciendo es extrapolar la supuesta capacidad del dios omnisciente a los humanos. Es una especie de divinización del principio de razón suficiente. Pero ni su dios existe, ni los humanos podemos ser así. Esta actitud filosófica resulta especialmente sangrante cuando provienen de marxistas hegelianos que al mismo tiempo se declaran ateos militantes. Y sé que es un tópico asociar a brocha gorda el marxismo a una religión, pero sí hay casos en los que el esquema cognitivo de unos cuantos es muy similar. Y no deja de ser una ironía que estos “intelectuales” hablen como creyéndose los más clarividentes, cuando para mí lo que promueven es una forma de oscurantismo filosófico.
N.B., «le flâneur sprit»
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